domingo, 26 de febrero de 2012

Poema


Orfeo

Eugenio Montejo

Orfeo, lo que de él queda (si queda),
lo que aún puede cantar en la tierra,
¿a qué piedra, a cuál animal enternece?
Orfeo en la noche, en esta noche
(su lira, su grabador, su cassette),
¿para quién mira, ausculta las estrellas?
Orfeo, lo que en él sueña (si sueña),
la palabra de tanto destino,
¿quién la recibe ahora de rodillas?

Solo, con su perfil en mármol, pasa
por entre siglos tronchado y derruido
bajo la estatua rota de una fábula.
Viene a cantar (si canta) a nuestra puerta,
a todas las puertas. Aquí se queda,
aquí planta su casa y paga su condena
porque nosotros somos el Infierno.

martes, 21 de febrero de 2012

El tiempo


El alma pregunta: ¿quién soy?, ¿quién es esta multitud que hierve en mí, como la espuma de un pozo intransitable? Y el silencio la cubre, con la humedad de las hojas caídas.

Elizabeth Schön

El tiempo

Por Richard Sosa

El hombre se levantó de su cómodo sillón. Solo quería ver su pálido rostro en el espejo una vez más, no sabía si lo que su mente imaginaba era cónsono con lo que imaginaba. A grandes pasos posó su compungido rostro de frente y allí se detuvo. Sus manos rozaron sus profundas líneas, su ceño fruncido como solía verse, incluso mientras dormía; ¿Qué era interna o externamente? ¿Dónde se encontraba su yo interno? ¿Qué le aguardaba esa tarde?

Sus párpados habían caído hacía ya mucho tiempo atrás. Sus ojos parecían añadidos por obligación en unas inertes cuencas, ¿no se suponía que debería verse con energía después de esa corta siesta? No lo sabía, ya nada era lo que parecía. Intentaba buscar algún rasgo de su antigua masculinidad o feminidad, no lo hallaba, no lo haría…

Sus blancos y escasos cabellos eran opacos, casi sin vida. Sus pómulos se encontraban desgarbados, hundidos en una búsqueda interna de su propio ser. Nada era lo que parecía. El espejo solo le mostraba lo que a su alcance hubo, había o habría. ¡Qué tristeza tan amplia se anidaba en su pecho!

Observó de cerca nuevamente su rostro, ningún atisbo de lo que solía ser. Su piel colgaba por debajo de su cuello o quizás se trataba de una escueta idea. Definitivamente debía ser eso, una aparente idea porque con lo delgado que estaba, piel era lo que menos tenía. Sus labios estaban lánguidos, como si intentaran dejar escapar un grito ahogado que le diera al mundo cuenta y fe de su propia existencia. El tiempo huía, corría, escapa de él, nada podía hacer…

De modo que el sueño cayó lentamente en él. No quería luchar contra el enviado de Morfeo sino más bien sucumbir ante él y entregarse al más delicioso placer. Se imaginó por unos segundos ser Endimión mientras el sueño lo vencía.

Rápidamente se dio cuenta de que el joven hombre que yacía durmiendo en el cómodo sillón, estaba por despertarse, así que volvió con sigilo hacia él.



miércoles, 13 de julio de 2011

Crónicas venezolanas

“La memoria amplía nuestro mundo. Sin ella, la vida carecería de continuidad, y por la mañana veríamos a un extraño en el espejo. Cada día sería un episodio aislado; no podríamos aprender del pasado ni prever el futuro.” (MYSTERIES OF THE MIND [MISTERIOS DE LA MENTE])

La memoria como recurso mnemotécnico para la incorporación de un registro histórico de nuestras raíces culturales venezolanas en la obra de José Oviedo y Baños

Basta con nombrar ciertos personajes del imaginario latinoamericano como La Sayona, El Silbón o El Hachador Perdido para rápidamente calcar en nuestra mente la idea de la mujer que infringe un castigo a los hombres que no se portan bien para con el sexo contrario o aquellos hombres que deliberadamente han traspasado las normas y por tal motivo, han merecido un escarmiento. Sin embargo, estas leyendas y mitos han sido tomados como parte del acervo cultural de diversas locaciones. De manera que resulta bastante difícil adentrarse en la ubicación, geográfica y cultural, de estas interesantes historias.

La causa obedece al hecho de que estas historias han formado y siguen haciéndolo, un residuo significativo de diversas localidades que a su vez han pasado a otras y como resultado, se han expandido e incluso versionado con otros nombres y personajes. Ahora bien, un hecho sin lugar a dudas importante es el preguntarse cómo ha sido posible la expansión de estas historias. De entrada, podemos señalar, sin temor a equivocarnos, que la tradición oral ha tenido un papel preponderante en la expansión, versión e influencia en cuanto a su propagación en toda Latinoamérica de todas estas interesantes historias.

Precisamente por esto nos resulta importante determinar: ¿Cómo influye la tradición oral en estas leyendas y en la historia humana? ¿Puede verse esta marcada influencia en textos de la historia de nuestro país, Venezuela? Y en caso afirmativo ¿Cómo pudo valerse de la tradición oral un historiador Venezolano, José Oviedo y Baños, para recrear con carácter objetivo la historia de nuestra conquista Latinoamericana?

Para hacer un poco de historia, nos gustaría remontarnos a la Grecia clásica y la África actual para ilustrar de modo más idóneo planteamientos que nos pueden ayudar a dilucidar mejor estas interrogantes. En el primer caso, Grecia, fue la productora de una de las historias más importantes como aporte cultural, La Ilíada. A este respecto, esta obra , por decirlo en términos metafóricos, era un monstruo de la oralidad.

Es decir, durante muchos años estas historias eran narradas por los aedos de la época, la contaban vez tras vez como una serie de relatos locales que intentaban explicar diferentes situaciones sociales que en este caso no son menester explicar. A su vez, con el tiempo estos relatos se fueron incorporando a la tradición de dicho pueblo y a través de los siglos, el hombre con su necesidad de plasmar por escrito, en algún soporte, su historia transmitida durante generaciones, la transcribió. Esto ocurrió aproximadamente en el siglo VI antes de Cristo. De hecho, sería interesante imaginarse cuántos pueblos ágrafos en sus momentos no lograron hacer lo mismo y se perdieron historias tan interesantes o hasta más significativas como el ejemplo señalado.

En cuanto al segundo ejemplo, en África occidental, según Despertad (2009) los griots, o cronistas de las tribus, son capaces de recitar de memoria los nombres de muchas generaciones pasadas, y eso que son analfabetos.(p.26) De hecho, el escritor estadounidense Alex Haley, citado por la fuente antes señalada, cuyo libro Raíces ganó el premio Pulitzer, recurrió a los griots de Gambia para elaborar su árbol genealógico a lo largo de seis generaciones, este escribió: “Reconozco mi inmensa deuda a los griots [...] Hoy se dice, con exactitud, que cuando muere un griot es como si se quemara una biblioteca”. Claro está, en las culturas ágrafas el papel de la memoria tiene un papel bastante importante e incluso no todos los habitantes de las aldeas comentadas pueden ser griots sino sólo los más hábiles. Esto nos indica cuan importante es para estas tribus la reproducción casi absoluta de su genealogía.

De manera que podemos observar claramente cómo se ha empleado la memoria humana como nexo entre la historia cultural de la humanidad y el pasado para intentar reproducirlos de la manera más objetiva.

Este recurso mnemotécnico se empleaba desde la antigüedad como lo señalamos en el caso de La Ilíada. En el caso de los oradores griegos y romanos de la antigüedad eran capaces de pronunciar largos discursos sin mirar ni una sola nota. ¿Cómo lo hacían? Usaban la mnemotecnia, una estrategia para potenciar la memoria a largo plazo.

Una de las técnicas que emplearon los griegos fue el método de los lugares, descrito por primera vez por el poeta Simónides de Ceos en 477 antes de nuestra era. Esta técnica, combina los principios de organización, visualización y asociación, se relaciona lo que se quiere recordar con puntos de referencia a lo largo de un camino o en una habitación. Estos mismos principios eran los que empleaban los aedos griegos para contar sus fantásticos relatos de los cuales disfrutamos en la compilación del poeta Homero.

Como dijo el filósofo griego Aristóteles, “desde su infancia el hombre tiene un instinto natural para la imitación”. Este vocablo griego mí·me·sis (imitación) lo empleaba este filósofo para indicar la necesidad constante del hombre por imitar su realidad, su entorno. De allí, que el hombre, desde nuestro punto de vista, constantemente esté contando historias que son el producto del acervo cultural que le rodea para explicar no sólo su pasado sino su presente. En este aspecto nos gustaría recordar lo que señaló Jiménez en su ponencia “La literatura de tradición oral” en el IV encuentro entre libros y lectores cuando señalaba que este término aristotélico, imitación, se ha visto permeado en toda la literatura oral que ha existido especialmente en aquellas culturas primigenias que eran y que aún son ágrafas.

Además, a estas historias se les ha dado un carácter literario porque existe un consumo masivo de las mismas. A su vez, se han convertido en literatura, no sólo por quien las produce sino por quienes las consumimos.

En contraste con Europa, de la cual ya hemos hablado suficiente, podemos adentrarnos propiamente en Latinoamérica, específicamente nuestro país, Venezuela. Para tal fin, debemos hacer un poco de historia. Los españoles en su proceso de conquista en nuestro país contribuyeron de modo significativo a ofrecer aportes culturales específicos aunque esto no resultó unidireccional sino más bien bidireccional. Nuestros indígenas tenían mucho que ofrecer al igual que lo hacían los conquistadores. En ese proceso de conquista, se fue gestando una historia que se escribía casi inmediatamente, basta recordar el diario de Cristóbal Colón que da cuenta de ello.

El mito del oro

Al respecto de cómo nacen las diferentes historias, especialmente en los tiempos del descubrimiento basta con señalar un ejemplo conocido, el mito del oro. En este caso Taviani (s/f) describe lo que implicó para Cristóbal Colón, el comprender que el mito del oro era sólo eso, un mito, “no es cierto, como se ha dicho, que el Almirante se haya desilusionado, en lo referente al oro, durante el primer viaje de descubrimiento”. En este orden de ideas, el autor señala también que si bien es cierto que no había encontrado los techos, los puentes de oro, las vajillas descritas por Marco Polo, y tampoco las minas, sí encontró oro casi de inmediato en los ornamentos que usaban la mayoría de los aborígenes.(p.68)

De modo que podemos constatar que todas estas historias dieron como resultado una leyenda conocida por la colectividad europea como lo fue El Mito de El Dorado. Este mito lo podemos rastrear por, como lo señala el autor antes citado, las tradiciones contadas por el cronista Marco Polo que describía una ciudad construida con puro oro. Sin embargo, estas historias movieron a Colón a seguir buscándola de manera ferviente y aún cuando pronto se dio cuenta de que no existía, se afianzó en Colón, la convicción de haber finalmente encontrado la tierra donde el oro se extraía de las minas por todo cuanto vio y la ornamentación empleada por los aborígenes. (ob.cit)

La crónica como género literario en la historia de nuestro país

Precisamente por todo lo anteriormente descrito es significativo señalar que a raíz de los géneros literarios, que son “esquemas básicos de composición”, surgen lo que podríamos llamar subgéneros. “Aunque existen distintas clasificaciones de los géneros, la más aceptadas establecen tres grandes géneros literarios: la lírica, la narrativa y el teatro o género dramático”.(Redal, 2006, p.32)

Ahora bien, a las variedades genéricas se las denomina subgéneros líricos. Entre estos podemos encontrar la canción, la égloga, la oda y la elegía. En cuanto a subgéneros narrativos se destacan la epopeya, el cantar de gesta, el romance, la novela o el cuento e incluiríamos nosotros, la crónica. Por último, en el género dramático, los subgéneros, más representativos son la comedia, la tragedia y el drama.

A este respecto, los subgéneros literarios, comentó Jiménez antes citada, que estos forman parte de la colectividad como opciones para contar nuestras historias. Acotaríamos a estas alturas que no sólo nos valemos de estos para contar historias sino nuestra historia. Es entonces cuando surge la incógnita de cómo ofrecer un carácter objetivo a la recreación de nuestra historia de la conquista. Muchos historiadores se valieron de lo que era su apreciación subjetiva españolizada y la expresividad para contar la historia de nuestro país.

Hablando de subgéneros, específicamente la crónica, esta es descrita por Redal (ob.cit.) como “una noticia ampliada y comentada. El cronista desarrolla extensamente los hechos y aporta una interpretación personal. La crónica se distingue por dos características derivadas de la intervención del autor: el subjetivismo y la expresividad”.(p.128) La crónica desempeñó un papel importante en tiempos de la conquista no sólo por los elementos históricos-orales que eran contados por los cronistas sino que además confirió cierta credibilidad de parte de quienes las leían. En contraste con la apreciación subjetiva españolizada cuyo término queremos emplear para destacar que al escribir en esa época, la mayoría de los cronistas no podían dejar de escribir sin evitar una pronunciada marca española. Claro está, esos aportes culturales que trajeron los españoles influyeron de manera positiva o negativa a todo el que posteriormente quiso reproducir la historia. Es decir, el estilo de quienes escribían, por herencia, resultaba casi español. Un rasgo que nos resulta revelador fue el hecho de que se adornara las victorias y/o verdaderas “hazañas” de los conquistadores cuando quienes escribían estas, no eran españoles.

A este respecto, Martínez (2004) comenta que “los primeros españoles de América escriben sus crónicas e historias de acuerdo con esas marcas; es decir, repiten, miman, se pliegan a la escritura de España”, “escribían –o creían hacerlo- como españoles, publicaba sus obras en España”, “Europa inventó a América a su imagen y semejanza, llenando con su realidad los inmensos espacios vacíos”. (pp.XII-XIII)

Sin embargo, uno de estos cronistas, que alzó su voz, metafóricamente hablando, y reconstruyó significativamente la historia de la conquista fue José Oviedo y Baños quien se encargó de producir un texto al cual le confirió carácter objetivo, desde nuestra humilde perspectiva, mediante la investigación prolífica de distintas fuentes tanto históricas como narración oral u otras existentes para su época. De hecho, el autor antes citado expone que Oviedo y Baños, en su labor de cronista “ ve dos veces cada elemento de la realidad, a todo impone dos atributos, describe las acciones en parejas, les dibuja una de fuga”. Esto a su vez, permite que el lector pueda apreciar dos posturas distintas y al final, él mismo pueda determinar con cual posible lectura se queda. (p.X)

Además, en su escritura, según sigue comentando el mismo Martínez (ob.cit.) los españoles declaraban siempre su adhesión a criterios de objetividad, una estrategia retórica, mientras que los criollos trataron de persuadir a la Corona Española de que su versión de los hechos era imparcial. En el caso de Oviedo y Baños, no hizo ni lo uno ni lo otro. Simplemente contó su historia a través de ambas miradas y al final, cada quien decidió lo que quiso creer.

De manera que Oviedo y Baños fue capaz de tomar toda esa información de diversas fuentes, lo cual no descartaría la tradición oral, de la cual ya hemos comentado antes, para escribir su Historia de la Conquista que en todo caso resultó una reelaboración de todos esos hechos narrados por la mayoría de los cronistas de su época. En su narración de los hechos proclama la necesidad de suprimir todo elemento inverosímil o increíble, intenta imprimirle un carácter que había sido olvidado por todos aquellos que narraban en su momento. La mayoría incluían elementos fantásticos, casi épicos, como si de héroes se tratase. Esto no ocurre con Oviedo y Baños puesto que se encarga de intentar presentar los hechos lo más claro posible sin detenerse en supuestos o en ideales de la época, como bien afirma el autor. (pp.XXIV-XXV)

Para ilustrar mejor aún nuestra tesis, al hablar de los “Mixed Romances” Martínez (ob.cit.) emplea un término interesante por cuanto esto influye de manera significativa lo que se escribía para la época. Era el producto de un estilo propio de la época que marcó, sin lugar a dudas, toda la historia de la época de la conquista que se gestó y se escribió. La confusión se encuentra precisamente porque muchos textos novelescos contenían en sus títulos la palabra crónica o historia. Sin embargo, Oviedo y Baños logra salir ileso e imprimirle a su Historia de la Conquista un carácter de verosimilitud, como ya mencionamos antes. (p.XXIX)

Un aspecto que le confiere aún mayor verosimilitud a la Historia de la Conquista de José Oviedo y Baños es el cómo emplea el lenguaje para contar hechos ya ocurridos. Para ejemplificarlo, tomemos como ejemplo la sublevación del negro Miguel, quien al levantarse crea un orden similar que reproduce con sumo detalle las jerarquías y dignidades de la metrópoli. Ahora bien, esta narración, de la cual se vale José Oviedo y Baños, no era de primera mano suya sino de un fraile que la había contado un siglo antes. Se hace aún más verosímil cuando se conoce que Oviedo y Baños no la modifica en lo más mínimo sino que permite, a través de su buen uso del lenguaje, que exista un orden alterno a la realidad. Creemos que con esto este autor permite al lector que tome un partido a través de sus escritos que depende de la mirada que cada quien dé a su obra.

En conclusión, podemos ver que la oralidad, un rasgo del ser humano, contribuyó de modo positivo o negativo a cómo se contó la historia de la conquista de Latinoamérica. Además, la historia de nuestro país propiamente se ve permeada e influenciada por la cantidad de historias que para el momento surgieron, a este respecto se puede señalar El Mito de El Dorado, que dio la vuelta al mundo, como ya ha quedado patente. En el caso de José Oviedo y Baños, empleó muchas técnicas para escribir su Historia de la Conquista entre estas se valió de la oralidad, aquellas historias que le contaron, y empleó un carácter de verosimilitud que a su vez, le confiere, todavía hoy, una mayor credibilidad si se le compara con otros escritores de su época.

Referencias

  • Aristóteles. (1963). Poética. Madrid: Aguilar.
  • Despertad. (2009). Cómo mejorar la Memoria. Colombia: Watchtower
  • Jiménez, M. (2011, Abril). La literatura de tradición oral. Ponencia presentada en el IV encuentro entre libros y lectores, Caracas. (Consulta: 2011, Abril 27)
  • Martínez, T. (2004). Prólogo a Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela. Caracas: Biblioteca Ayacucho (2º Edición)
  • Redal, E. (2006). La enciclopedia del estudiante: Literatura Española e Hispanoamericana. Buenos Aires: Santillana
  • Taviani, P. (s/f). La aventura de Cristóbal Colón. Caracas: Biblioteca familiar

miércoles, 4 de agosto de 2010

William Blake



“El que desea y no actúa engendra la peste”.
William Blake

jueves, 4 de febrero de 2010



La pierna dormida

[Cuento. Texto completo]
Enrique Anderson Imbert
Esa mañana, al despertarse, Félix se miró las piernas, abiertas sobre la cama, y, ya dispuesto a levantarse, se dijo: "y si dejara la izquierda aquí?" Meditó un instante. "No, imposible; si echo la derecha al suelo, seguro que va a arrastrar también la izquierda, que lleva pegada. ¡Ea! Hagamos la prueba."
Y todo salió bien. Se fue al baño, saltando en un solo pie, mientras la pierna izquierda siguió dormida sobre las sabanas.
FIN

jueves, 12 de marzo de 2009

Cuento breve


"La Salamandra del señor"
La salamandra corriò lo màs ràpido que pudo. El trayecto era largo para sus pequeñas patas, lamentaba estar en el lugar menos indicado a la hora menos indicada. ¿Quièn podrìa ayudarle?¿Por què no escuchaba los consejos? Sus pensamientos eran ecos intransitables de un oasis inexistente. ¡Que terrible destino!
El àguila le perseguìa muy de cerca. Sus garras se acercaban màs a Dorotea Salada, la salamandra curiosa, por poco la captura, pero no, un cazador diò un certero disparo al àguila que cayò estrepitosamente al suelo. ¡Muerta!
Dorotea se detuvo y seco su negra frente justo cuando dos gotas de sudor resbalaron por su lunar amarillo mostaza que le daba un aire diferente al resto de sus compañeras. Definiò la mirada para su caida rival y sospecho para sus adentros que aùn seguìa siendo la salamandra del señor.

Miercoles, 19 de Noviembre de 2008

lunes, 12 de enero de 2009

Nuevos dibujos


Este es Garfield el gato "amigo" de Odie. La tecnica es la misma que la de Odie. Este dibujo es dedicado a mi amiga y hermana Yesyka Romero, quizas algun dia lo vea en fisico.

Nuevos dibujos

Esta es una nueva obra que he realizado.Se trata de una caricatura de Odie el perro amigo de Garfield.
Material usado: Cartulina blanca, Lapiz de grafito y marcadores.

domingo, 20 de abril de 2008

Siempre para ti

"Rayuela"

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

viernes, 18 de abril de 2008

Realidad




"He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz".

.- Jorge Luis Borges.

miércoles, 16 de enero de 2008


Para quienes aún dudan de sí mismos:

Aprendan a vivir, y sólo procuren olvidar.

"Llegué tarde a tu amor"

Llegué tarde a tu amor,


Y no entiendo porqué,


Quizás fue sólo un ayer


Cuando poco a poco te amé.

Aunque intento olvidar,

Todo cuánto eres tú,


Ya no puedo negar


que fuiste tú mi verdad.

martes, 25 de diciembre de 2007

"Esperanza"


Esperanza

"Esperanza"
Si tus sueños se quiebran,
recogelos, sin importar
que estén fragmentados
o rotos, aun así,
siguen siendo sueños.
Guàrdalos, quizás entre los pedazos
descubras que aun,
hay presentes astillas,
mínimas, casi insignificantes,
de: ESPERANZA.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Txus

"Si yo tu"
Poema tomado del libro
"El cementerio de los versos muertos"
De Txus (Integrante de Mago de Oz)


Si yo, tú.
Si caes, yo contigo,
y nos levantaremos juntos
en esto unidos.

Si me pierdo, encuéntrame.
Si te pierdes, yo contigo,
y juntos leeremos en las estrellas
cuál es nuestro camino.
Y si no existe, lo inventaremos.
Si la distancia es el olvido,
haré puentes con tus abrazos,
pues lo que tú y yo hemos vivido
no son cadenas...ni siquiera lazos:es el sueño de cualquier amigo
es pintar un te quiero a trazos,
y secarlo en nuestro regazo.

Si yo, tú.
Si dudo, me empujas.
Si dudas, te entiendo.
Si callo, escucha mi mirada.
Si callas, leeré tus gestos.
Si me necesitas, silba
y construiré una escalera
hecha de tus últimos besos,
para robar a la luna una estrella
y ponerla en tu mesilla
para que te dé luz.

Si yo, tú.
Si tú, yo también.
Si lloro, ríeme.
Si ríes, lloraré,pues somos el equilibrio,
dos mitades que forman un sueño.

Si yo, tú.
Si tú, conmigo.Y si te arrodillas
haré que el mundo sea más bajo,a tu medida,
pues a veces para seguir creciendo
hay que agacharse.

Si me dejas, mantendré viva la llama
hasta que regreses,y sin preguntas,
seguiremos caminando.
Y sin condiciones, te seguiré perdonando.
Si te duermes, seguiremos soñando.
Que el tiempo no ha pasado,
que el reloj se ha parado.Y si alguna vez la risa
se te vuelve dura,se te secan las lágrimasy la ternura,
estaré a tu lado,pues siempre te he querido,
pues siempre te he cuidado.

Pero jamás te cures de quererme,
pues el amor es como Don Quijote:
sólo recobra la cordurapara morir.
Quiéreme en mi locura,pues mi camisa de fuerza eres tú,
y eso me calma,y eso me cura...

Si yo, tú.
Si tú, yo.
Sin ti, nada.
Sin mí, si quieres,
prueba...

domingo, 22 de julio de 2007

" Bengala´s tiger"


Esta es mi otra de mis obras. Fue realizada en tinta china y pincel. Fue dedicada a mi Profesora de Psicologia de la Educacion, Catedra del instituo Pedagogico de Caracas. La Profesora Carolina Sanchez.